Ella

Me gusta cantar para Ella en las mañanas

sábado, 7 de febrero de 2009

En un mar de agua dulce




Tres náufragos, apretujados en su balsa de goma, estaban a punto de morir de sed, después de días de estar perdidos en medio del mar. Finalmente, descubiertos por un barco y alzados a bordo, lo primero que pidieron fue agua..., agua...agua. La tripulación, rodeándolos amable y obsequiosa, primero les dieron agua y luego mirándolos sonrientes, les dijeron: ustedes se estaban muriendo de sed y, fíjense, en su balsa de goma ustedes flotaban en medio de un mar de agua dulce. Ustedes estaban, y estamos, en la desembocadura del inmenso Amazonas donde el agua, toda, sigue siendo de río, agua dulce.


Así, como esos náugragos nos encontramos algunas veces, sedientos de paz, de alegría y de felicidad. Pero no encontramos cómo hacer para recobrar esa paz, alegría y felicidad.


Creo que basta una palabra para que se haga la luz.


La fuente está dentro de nosotros mismos. Hay que buscar en la fuente, esa palabra. Tal vez es perdonar, abrazar, sonreir, amar.


Te deseo paz alegría y felicidad.

1 comentario:

MARISELA dijo...

Hola Carmen: te devuelvo la visita y me quedo de seguidora, pues veo que tenemos algo muy grande en común que es el amor del Padre.Me ha gustado lo que he leído, sabias palabas y sentimientos buenos. Besos y bendiciones.

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